10 días de mochilera. Día 10.

04 Junio. Día 10. Provincia de Cádiz.

Hoy a pesar de dormir sobre un suelo firme, dormimos bastante bien. De hecho hacemos caso omiso de nuestra alarma de las 9. Así que a las 10 me pongo en pie y me dedico a explorar la fábrica. Subo al piso de arriba, y al cabo de unos segundos me sigue David con su cámara. Vaya par.

Recogemos el chiringuito y decimos adiós a otra casa. Ahora vamos a Ronda a desayunar.  Lo que no esperábamos es que como era el día del Señor hubiera taaaaanta gente por allí. Por lo que se hace imposible aparcar en ningún lugar. Nada, Ronda maja, otra vez será.

Ponemos el GPS en dirección Zahara de la Sierra, nuevamente vamos de aventura y de sorpresa. Vamos al Sendero La Garganta verde. Dificultad moderada aunque alguno nos quisiera hacer creer lo contrario. Tras dejar el coche, comenzamos el descenso, que por fortuna esta muy bien señalizado. Nos desviamos un poco hacia un pequeño mirador y tras esto continuamos hacia abajo, con cuidado de donde pisábamos y con ciertas paradas para observar a los buitres que sobrevolaban la zona. Y por fin llegamos al final, donde debería haber un río pero que apenas nos da para ver unos pequeños charcos. Aunque la verdad es que es una maravilla estar en el interior de esa montaña.

Tras la bajada de 1h15min llega el momento clave… subir! Pero poco a poco y tras mucho sudar, y tras muchos descansos, lo conseguimos.

Cuando llegamos arriba, aprovechamos la fuente y conocimos a unas señoras mayores alemanas la mar de majas. Y tuvimos un momento muy divertido con ducha incluída.

Y ahora? Nos vamos de vuelta a la playa, a volver a sentir la arena en los pies, a dar un volteo por la playa de Los Caños de Meca.

Aunque más que dar una vuelta buscábamos una cueva para dormir, pero… los avisos de “Cuidado ladrones!” en la propia playa nos empezaron a dar mal rollo. Me pregunto por qué?, además, enterarnos de lo que pasa en esas playas, no mejoró el sentimiento… de todas formas la cueva estaba destruida. Así que… ahora donde dormimos?

Empezamos a preguntar el precio de la noche en los hostales que había por allí pero se nos iba del presupuesto hippie-mochilero.

Al final y gracias a Booking conseguimos una habitación para los 4 en un pueblo vecino: El Palmar. Y era perfecto. Estábamos practicamente en la playa. Nos hicimos la cenita, jugamos con el gato que estaba por allí, y acaparé la hamaca un rato hasta que nos dispusimos a echar la última partida de UNO del viaje, seguido de muuchas pipas y vino.

 

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