Salir de la zona de confort – 9

Capítulo 9. (06 julio)

Me he enamorado!!   Pero no adelantemos acontecimientos…

En el trabajo hoy eramos 5, vamos sumando por momentos. Todos rumanos, así que creo que a este paso aprendo rumano. Mi María, mi maestra, es más maja que las pesetas. Me ha hecho un bizcocho! Y luego me ha regalado galletas de chocolate y otro dulce típico de aquí llamado Nuss Scheneken. Lo había visto miles de veces y nunca lo había probado… porque se que les gusta mucho a las abejas, así que hay que comerlo con cuidado. El caso… que bueno! Parecía que estuviera comiendo Fartons! Y como tal, lo he mojado en mi Milch Chocolat. Que barquitos más ricos.

Después me he enfundado en pantalones largos, he cogido agua, móvil, cámara y mi pulsera de citronella y me he aventurado en los caminos prometidos…

Primero he ido a investigar la ruta mencionada el día anterior, que tenía un puentecito majo, pero el camino no lo era tanto. Al ver una bonita mariposa posarse en una flor, me he ido acercando poco a poco para hacerle una foto y en ese momento me he dado cuenta de algo importante… demasiadas abejas gordas a mi alrededor. Con un educado “encanta de conocerlas” me he pirado.

En las fotos muestro el susodicho camino y la fauna y flora. Y presento algo común aquí, pero que no se ve todos los días en España: las babosas gigantes!!

 

 

 

 

 

 

Por cierto, mientras iba caminando he visto a lo lejos un… reno? en verano?

 

 

 

Después he seguido otra ruta que no esperaba hacer y he acabado en una parte del camino donde empezó todo. Que distinto se ve todo sin el peso de la mochila, sin la urgencia de llegar a un lugar y sin lluvia! Que bonito.

 

 

 

No lo he dicho nunca, pero me encantan los árboles, el bosque, los caminos. Me dejo llevar y quiero descubrirlo todo y fotografiarlo todo.

 

 

 

En esas que vuelvo a encontrar otro secreto en un árbol. Una chapa?

Para que se entienda mi sentir en esos momentos, lo mejor es escuchar lo que yo escuchaba en el momento. Así se revive el sentimiento.

Por cierto… la pulsera de citronella desprende olor, pero no funciona.

 

 

 

Cuando veo las escaleras que bajan, decido no recorrerlas esta vez (otra vez), ya habrá tiempo de bajarlas (y de subirlas). En lugar de dar media vuelta, voy hacia arriba, y veo una bonita estampa. Verde, un árbol que está un poco serio, el cielo y el lago.

Salir de la zona de confort-8 Parte 3- Esther HC - 25

Tras esto, me encamino a mi puerta. A la puerta que me mostraba dos caminos, yo cogí el de las vacas, porque ese era el día de ellas. Hoy he cogido el otro camino, el que me conduce al bosque. Mi amado bosque.

Y entonces ha sido cuando me he enamorado. Caminos y árboles, que más se puede pedir?

 

 

Aquí algunas fotos de árboles que me gustaban, o bien por la parte bonita que mostraban, o bien por lo siniestro que eran de por sí.

 

 

Tienen algo temeroso, con esas ramas que parecen espadas. Son una mezcla de Alien de la naturaleza y de Hellraiser. Pero es impresionante contemplarlos, y recorrerlos con la mirada desde la raíz hasta la copa.

 

 

Además de enamorarme del lugar ha habido algo que me llamaba especialmente la atención.. podía oír correr el agua. Me decía a mi misma que volvería a hacer el camino completo y llegaría hasta ver de donde salía el agua, pero mis pies no han escuchado a la razón y me he dejado llevar. He visto una bifurcación de caminos. Y quiero ver los dos enteros, hoy sólo he caminado dirección a lo que pedían mis oídos.

 

 

Hasta que lo he encontrado. El lugar en el que todos los problemas que te acechan, dejan de importar. Dejas de pensar en todo y simplemente te sientes maravillado de estar ahí, de ver y sentir todo. Encontré el agua correr, aunque no la fuente. Eso será para cuando continúe el camino.

 

 

Salir de la zona de confort- 8-pano 02Salir de la zona de confort-8 Parte 3- Esther HC - 06

He aquí lo que sentía en esos momentos: Paz. Dejarse llevar. Sentir la naturaleza. Dar gracias por estar ahí, porque el duro trabajo merece la pena por vivir eso. Dejarse sentir con todos los sentidos.

Notar el aire, escuchar el agua correr, escuchar como ésta acaricia a los árboles caídos, ver la maravilla que es estar dentro de un bosque, el olor a verde, a naturaleza, (a veces también a mi propia citronela), sentir la tierra a mis pies.

Me he sentido libre. He hablado con la naturaleza, a veces con el corazón, a veces de verdad. He cantado la canción que me venía a la mente justo en ese momento. Y por último, le he dicho a los duendes del bosque que si aparecen en mi cámara sin yo haberme dado cuenta, no se lo diré a nadie. Así que, si están o no, no lo sabréis. XD.

Y justo al despedirme, veo unas setas en uno de los árboles. Por supuesto no las he tocado, pero me ha gustado como despedida. Una de ellas le queda muy bien como nariz al árbol. No?

 

 

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