Salir de la zona de confort – 7

Capítulo 7. (04 julio)

Finalmente llegó el día. Llego puntualmente a las 8 a la recepción y las dos chicas italianas también están allí, esperando. Una se ha hecho daño en el pie (por estar de Housekeeping (mujer de la limpieza) durante 3 días. Tiene el pie hinchado y no puede andar.

La chica de recepción está preocupada: “Oh mein Gott! Y ahora que hacemos?! Hoy es un día importante y duro y sólo tenemos a una mujer de la limpieza para hoy! Oh Gott!”

Y yo allí mirándola en plan, “tu eres tonta chata”. Hasta que la miro, levanto la mano en plan colegio y le digo “Hallo! Ich bin hier.” (Hola, yo estoy aquí). Me mira, se le abre el cielo y dice “Oh Ista du bist hier” (Oh Esther, du estás aquí). …. lo dicho, esta tía es tonta.

Así que acabo de Housekeeping. Pido un uniforme que no me dan pese a pedir en distintas ocasiones, y más que nada lo pido, porque la gente ve a una tía vestida normal que se mete en sus habitaciones y en zonas de “privat”. Pero era un día estresante y estaba el mundo como para pedir algo. ¿Por qué tanto estrés? Los martes hay reunión con los jefes, y con el gran jefe!

Así que de 8 a 16.30 (con una minúscula pausa de menos de 30 minutos para almorzar y meter toda la comida posible en el cuerpo para aguantar lo que quedaba) estuve de un lado para otro, de pie, estirando los brazos, haciendo sentadillas, vamos como una sesión de 8 horas en el gimnasio, sólo que currando.

Mientras lo hacía, varios pensamientos pasaron por mi cabeza, entre ellos: EL TRABAJO DE LIMPIADORA NO ESTÁ PAGADO! Nos metimos un curre de limpieza de 32 habitaciones entre María (la mujer con la que trabajo en esto) y yo.

He tomado una decisión, cuando tenga pasta y vaya a un hotel, la propina no se la daré al camarero, sino a las limpiadoras. Ojo, que se que los camareros trabajan también como burros, pero siempre se les da a ellos las propinas porque es a la persona que vemos que nos atiende, pero en realidad hay un mundo detrás. Cuando la comida está buena, ¿por qué le damos la propina al camarero en lugar de a los cocineros que se lo han currado? Igual pasa con las limpiadoras. Vemos la habitación impoluta y con las camas hechas pese a lo desastres que seamos nosotros. ¿Por qué a ellas no se les da una propina? En fin, entre cama y cama, entre mopa y mopa, entre trapo y trapo, pienso en todo esto. (también podía haber dicho entre cama y polvo, pero mi mente se divide con estas tonterías y de forma inconsciente, sonrío).

Y cuando terminó la jornada… lo primero que hago al llegar a casa es tirarme a la cama, cual película americana. Y justo después, despelotarme, cual película española. jajaja

 

 

Ese día morí. Aunque ahora que lo recuerdo, también morí el día que subí aquellas escaleras que dan al hotel… mmm el caso es que morí. Y cuando me recuperé concluí que las vistas eran bonitas y no podía no hacer foto de algo decente para terminar el día.

03. Esther Herrero. Sdlzdc

Y por supuesto, para ya finiquitar el post, pongo la canción con la que desperté y empecé el día, con alegría y con un poquito de vocabulario. Una canción que conocía en mi primera visita a Alemania, hace ya 13 años. Nosotros somos héroes. Wir sind Helden. 

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