Salir de la zona de confort – 6

Capítulo 6. (03.Julio)

Hoy debía empezar, pero como es de suponer, no ha sido así. Tenia que ir a las 8 a recepción para empezar y para ir al médico a que me hicieran un pequeño curso para darme el certificado de manipulador de alimentos. Me presento a las 8 y…

  • Hola “Ista” que haces aquí?
    • mm hola, tenía cita con el médico a las 8. Quién me lleva?
  • oh! segura? tienes una cita?
    • tu compañera lo apuntó en un papel que dejó encima de la mesa
  • ah si? oh! aquí está. No tienes cita, hay que llamar por teléfono a partir de las 8 para pedir la cita.

(llamando)

  • Tienes cita para esta tarde a las 16.30. Así que como no tienes el certificado todavía… mmm… hoy es también tu día libre!

Vaya organización de mierda.

Bueno, obviamente la conversación ha sido en alemán, pero estoy más cómoda escribiendo en español (jeje).

Quiero empezar ya y ver como me desenvuelvo. Tanto retraso no hace sino agravar más mi angustia. Hoy hace frío. Un frío helado pese al sol que intenta dejarse ver tras las nubes.

A las 16.30 por fin voy al médico. Me dan un papel con la información. Me pregunta la chica “en que lo quieres, en alemán o en inglés?” yo: “en alemán”. JA! VAYA ILUSA ESTOY HECHA. 5 minutos después lo estaba pidiendo en inglés. Y vaya que gusto! no esforzarme en traducirlo hacía que se leyera solo. Como datos curiosos del médico… le puso un papel protector a la camilla, como en la esteticista, solo que ahí era un rollo de papel de cocina gigante!

 

Después de esto, empieza a dejarse ver el sol, así pues hago la marcha hacia casa.. aunque esta vez la marcha era en busca de un taxi que me subiera, que para una vez que paga el hotel, hay que aprovechar. jajaja

Ya que ya tenía un tema resuelto, y salía el sol e incluso hacía calor, hice un cambio de ropa y me fui junto con mi cámara a investigar.

 

Subiendo un pequeña ladera, me encuentro con una puerta. Y me encanta. Una puerta en mitad de la nada que no conduce a ninguna parte y a la vez conduce a todos los lugares. Es una puerta entreabierta, con opciones a elegir en tu vida lo que quieres hacer. Podía no pasar por ella, pasar por cualquier otro sitio, pero por supuesto, pasé.

 

Y seguí mi camino de descubrimiento a través de ella.

 

Además de árboles, lago, cielo maravilloso, flores, mariposas, moscas y abejas, también vi que había vacas! Estaban algo lejos, por lo que eché de menos un objetivo mayor, como el que una vez cayó en mis manos gracias a mi buena amiga Rocío, un 55-200mm. Así que hice lo que pude con mi 18-55 mm y deseaba de alguna forma poder hacer una foto más de cerca. (yo y mis deseos…)

 

A la derecha de esta ladera vi unas de tantas escaleras que tanto les gustan aquí. Y empecé a subir. Vi un árbol que escondía un secreto. Cuando me acerqué a él, una de las vacas (THE BOSS) mugió y todas las demás le siguieron a coro. Le hice entonces una foto al árbol secreto, pero estaba demasiado lejos, necesitaba acercarme más. Cuando estaba preparando la cámara para la segunda foto…

 

escuché un temblor en la tierra (qué cómo se escucha eso? ahora se entenderá). Miré hacia atrás mientras pensaba “que coño…?” el pensamiento se quedó a medias cuando vi lo que vi. Las vacas en manada corrían hacía mí!! “Mierda”. Noté como se me descomponía la cara y por un momento me quedé en plan “qué hago? corro o no corro? siempre se dice que en estos casos no hay que correr pero… que le peten”. Claro, como bien se puede ver en la foto de arriba, había unas preciosas escaleras en cuesta, y bajar eso rápido, con lo torpe que soy yo con mis pies, y con mi cámara en mano, no era tarea fácil. “Joder que me mato, yo me mato, hoy me mato aquí” (pensamientos la mar de positivos). Además de bajar “corriendo” pensaba en muchas cosas a la vez. Una de ellas era que había una valla y no la saltarían. Otra era, que era una mierda de valla e iban demasiado rápido como para no poder saltarla. Otra era, que por fin las tenía cerca para hacerles la foto. Así que mientras bajaba, mirándome los pies para no matarme, empecé a cambiar los ajustes de la cámara (soy masoca), y mientras miraba para atrás, vi que frenaban (casi pegadas a la valla). Me quedé parada justo donde estaba cagándome en sus muertos. Y esto que parece que había sido una carrera, pasó en cuestión de segundos. Parece ser que mi mente baraja opciones muy rápido cuando ve un peso gordo acercarse. Mientras mi corazón cobraba la compostura, miré a las vacas que me miraban con cara de mala leche, y desde mi posición segura les decía a cada una que me miraba “cabrona!”, “cabrona!”. (vamos, para valiente yo!) jajaja. Y desde esa posición y con pulso tembloroso, les hice fotos. Pero volvían a mugir y me daban mal rollo.

Cap 6 - vacas01-w1600-h1600Cap 6 - vacas02-w1600-h1600Cap 6 - vacas03-w1600-h1600

Al final decidí que ya era momento de terminar el paseo. No sin antes hacer más fotos.

 

Ya en casa volví mis momentos de relax con un té, un poco de Feedly y algunos capítulos de un nuevo libro.

 

Y este día intenso lo termino con la canción de mi momento de relax.

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